✞ Singing in The Cementery ✞


~Return of the Living Dead~
It's a perfect day to crawl from my grave then search for brains
I'm bleeding in my head, taking mini steps, welcome local freak
Dark and scary I don't mind at all
I'm laughing as darkness falls
See the corpses rise from there graves
Listen close you can hear them say, they can smell your brains

Estado: Impaciente...
Música que escucho: Nunca es suficiente (Natalia Lafourcade)
Download: Zombie Land Saga: Revenge (cap9)

Bienvenidos, amantes del terror. Últimamente he estado viendo varios films de los 80s y los 90s, siempre es bueno escarbar en el pasado lejano en busca de aventuras formidables que pudimos llegar a ignorar. De tanto que he visto, diré que tres títulos en particular lograron fascinarme. El presente artículo va dedicado a mi pequeña selección especial.
La primera recomendación del día es “The Return of The Living Dead” (El regreso de los muertos vivientes), una colección que consta de cinco tiradas, de las cuales, en mi opinión solo las primeras tres merecen reconocimiento. Como premisa común, cada historia parte de la existencia de un químico experimental del ejercito que es capaz de romper el letargo de los ya fallecidos. Los muertos se levantan para caminar entre los vivos, como caníbales despiadados con un intenso apetito de jugosos cerebros.
La primera película de la saga es, sin lugar a dudas, mi favorita. Producción del año 1985 dirigida por Dan O'Bannon, desata el terror con tintes de humor negro de forma arrolladoramente bestial. Esta cinta es una especie de homenaje paródico a “Night of The Dead” de George Romero. Como preámbulo de noche macabra, el desastre inicia cuando dos trabajadores de una empresa de suministros médicos curiosean unos barriles del ejercito que contienen cadáveres, donde por una torpeza se libera un gas con el poder de reanimar a los muertos. Esto desemboca en una noche plagada de monstruos siniestros, insanamente podridos y violentos, pero para nada perdidos y lerdos, demuestran ser bastante sensitivos e inteligentes – así es, tenemos el tipo de zombies que no ha perdido todo uso de raciocinio humano: corren, hablan, planifican y bromean. Tenemos también a las personas que transitan la intoxicación en vida, generando las más macabras situaciones y descripciones del perturbador proceso de descomposición en carne fresca. Es una película a todo ritmo, con un soundtrack que pone a bailar hasta a los muertos, los temas que suenan acompañando el paso de los zombies hacen que cada escena sea aún más excitante. El reparto es destacable; sobretodo me encanta Don Kalfa, quien interpreta a Ernie el embalsamador, ¡este hombre de ojos saltones es tan fascinantemente expresivo!, su voz suena tan profunda cuando comienza a llover que embelesa y sus gestos protectores hacia el final de la cinta son como un cándido consuelo en medio del ojo del huracán. Un film de lo más hilarante, esta ensalada mezcla de terror y comedia con zombies marchando al compás de música perrona es, a mi parecer, mucho más brillante que la obra de Romero.


La segunda película vio la luz en 1988, bajo la dirección de Ken Wiederhorn. La fórmula es muy similar a la del primer film, hay numerosas escenas parecidas, pero no idénticas - es como un revivir el primer film con personajes y locaciones distintas. Como secuela puede que no aporte mucho, pero aún así, bien logra el cometido de entretener. Sin extenderme demasiado, diré que los personajes nuevos cuentan con más de una cara conocida, grandes actores del primer film hacen su aparición encarnando nuevos papeles (esto me recordó a “The Haunting of Hill House” y “The Haunting of Bly Manor”).
La tercera película de la saga, dirigida por Brian Yuzna, salió en el año 1993 y es muy diferente a sus antecesoras. Un muchacho pierde a su novia en un fatal accidente de tránsito y, desesperado por sumirse en la completa soledad, decide probar el gas resucitador experimental de la milicia, para beneficio de su dulce causa. Un drama sin comedia de por medio, el romance es el hilo conductor de la historia – con altas dosis de gore y erotismo. Tenemos una obra extremadamente tierna y cruenta a la vez, sobre unos intensos amantes que intentan aliarse con la mismísima muerte con tal de permanecer siempre juntos. Por algo, la película fue promocionada con la frase: «El amor nunca muere». En resumen, digamos que es una especie de "Romeo y Julieta", con zombies para más placer. Si bien, como podrán notar, tengo preferencia por el horror mezclado con el humor, creo que el cambio de tono dentro de una misma saga resulta interesante.


En cuanto a las últimas dos cintas de la colección, fueron producidas entre el 2005 y 2007, bajo la dirección de Ellory Elkayem. No por nada son difíciles de conseguir y no existen subtítulos en español, son tan malas que verlas (y traducirlas) es una pérdida de tiempo: pésimas actuaciones y ambientación, escenas tontas que intentan dar gracia sin lograrlo y personajes densos. No se gasten buscándolas, es mejor ignorar su existencia.
Continuando con la temática necrofílica, la segunda recomendación del día es “Cemetery Man” (El hombre del cementerio), una producción del año 1994 dirigida por Michele Soavi. Esta cinta es una versión pseudo apócrifa del cómic “Dylan Dog” de Tiziano Sclavi, un clásico donde un detective bastante común investiga casos paranormales. Francesco Dellamorte, nuestro protagonista, es el guardián del cementerio de Buffalora, un pequeño pueblo al norte de Italia. Puede parecer un sepulturero común a simple vista, pero lo que los ciudadanos desconocen es que su trabajo va de mucho más que enterrar a los fallecidos y espantar a los ladrones de tumbas: debe controlar a los muertos quienes, inexplicablemente, han comenzado a salir de sus tumbas para deambular entre los vivos. Como si su vida ya no fuera suficientemente complicada, se verá flechado por una enigmática viuda que pondrá su vida aún más de cabeza. La actuación de Rupert Everett, acá nuestro excéntrico enterrador, es fenomenal: tan elegante y melancólica. Plus, la voz de ensoñación de Everett es perfecta para llevar adelante la narración de una historia de horror: tan extrañamente relajada desentona con el caótico alrededor. La ambientación es siniestramente mágica, hipnotizante, el cementerio se presenta de una forma perturbadoramente romántica. La trama, cargada de mucho drama y crisis existenciales, es una alegoría oscura sobre las decepciones amorosas y el significado de la amistad, que culmina es un desenlace de lo más surrealista. Un personaje en particular (no daré mayores spoilers) me recordó muchísimo a una de mis novelas visuales preferidas, “Animamundi: Dark Alchemist”.


La última recomendación del día se titula “Night of The Creeps” (La noche de los raros), producción del año 1986 dirigida por Fred Dekker. La historia nos presenta a dos estudiantes que enfrentan una prueba de valor impuesta por la fraternidad de su universidad, todo para impresionar a una chica: la prueba consiste en conseguir un cadáver de algún laboratorio; desafortunadamente para la humanidad, juguetean con un sujeto criogenizado que guarda en su interior parásitos alienígenas con deseos de habitar otros cuerpos, ¡dando inicio a una epidemia zombie! Pulsé reproducir video estando media dormida, pero al rato, pasé a sentirme tan inmersa en la macabra aventura que, espabilé con toda la pasión para echar porras a los nobles héroes. Es el tipo de película que ha logrado que me muerda las uñas y grite a la pantalla como si los personajes pudieran escucharme, este es el nivel de fervor que ha despertado en mí. Hay escenas demasiado sorpresivas y pavorosas, que lograron hacerme sufrir de verdad – el nivel de suspenso que se maneja es perturbador. Aparte, me generó una empatía muy especial con los adorables “loosers”. Destaco a James Carpenter, personaje interpretado por Steve Marshall, el mejor amigo que alguien podría tener: el que te apañaría en las buenas y en las malas, el que te dedicaría todo su tiempo y energía, el que te motivaría a dar tu mejor esfuerzo, el que sería gay por ti - hay una escena suya que es extremadamente emotiva, te desgarra el alma - es como Tomoda de “Gekkan Shoujo Nozaki-kun, comienzas pensando que lo más lógico sería que Cynthia se fije en él y hasta terminas shippeandolo con el protagonista.


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