Immortal Love Song


~Temple~
Fly high Angel of Immorality! That's fine if it's beautiful!
Blood sucking for praying it blooms in the dark
Crimson pain from thorns proves sweet caress it gives
If tragedy is our destiny we must go along, A ray of light will leak in at some point in time
Welcome the dawn of our new cosmos!

Estado: Indescriptible
Música que escucho: Psycho (Mia Rodriguez)
Download: Shinigami Bocchan to Kuro Maid (cap6)

Los últimos tiempos fueron oscuros para la industria de los videojuegos otome. Muchas empresas eliminadas del mapa, otras continúan con muy pocas actualizaciones, juegos que prometían nuevas rutas cancelados, unas cuantas historias perdieron calidad por un claro desgano de los escritores. Mi teoría es que la demanda del público fue en picada y actualmente es un rubro que dejó de dar tantas ganancias en occidente, por ende, ya no vale la pena invertir en ello.
Una de las empresas más duraderas, que me brindó años de amores virtuales inolvidables, fue Solmare. Recordarán que más de una vez les recomendé sus títulos. Muchos de aquellos juegos se ganaron más de un artículo dedicado, ya que las constantes actualizaciones fueron dándonos numerosos personajes e historias durante muchísimo tiempo. Claro que toda obra, por más buena que sea, en algún momento debe llegar a su fin y, todos los títulos sobre los que opinaré hoy, no quedaron para nada inconclusos. Sin embargo, lo realmente triste fue ver a una empresa que solía lanzar títulos nuevos con cierta frecuencia irse apagando, pasaron de ofrecer un amplio repertorio de juegos a producir uno solito (que, por si fuera poco, no me enganchó – es el problema cuando no hay variedad de donde elegir).
El veinteavo artículo sobre mi vicio móvil, va dedicado a las últimas y más destacables aventuras que disfruté de esta empresa. Muchos de sus juegos dejaron de actualizarse casi al mismo tiempo, pero no sin antes de cumplir cierto deseo, fuimos muchas las jugadoras que aclamamos: ¡Queremos una ruta shoujo ai! Un deseo un poco controversial, porque cada vez que lo expresábamos, más de una mujer hetero super densa aparecía para quejarse. Respeto los gustos y preferencias de cada quien, pero esa oposición fue realmente innecesaria, la solución era sencilla: Cuando a mí no me gusta un personaje no juego su ruta y listo, no me ando quejando para que lo cancelen. Después de todo, un aspecto genial de las novelas visuales es que tu personaje (protagonista) siempre cuenta con finales alternativos, entonces, tu pareja de ensueño puede concretarse y ni siquiera hay obligación de leer todas las rutas porque son independientes.
Lo cierto es que Solmare venía tentando. Antes de que declarara a una de sus protagonistas como bisexual, ya había tirado algunas pistas al respecto, de manera sutil: un romántico, pero confuso, mensaje de bienvenida de Sunny de “The Niflheim”, sospecho que el plan era continuar con una ruta para ella, pero lamentablemente abandonaron el proyecto por completo; el hecho de que Joel Crawford de “Wizardess Heart” fuera una niña cuando conoció a nuestra protagonista; o las sugestivas escenas con Bridget de “Blood in Roses”… pero pasó bastante tiempo hasta que nuestro sol de cada día se animó a más.
Shall we date?: Destiny Ninja 2” fue el primer título en presentar a su protagonista como bisexual abiertamente. Nuestra habilidosa ninja de la isla Yamato, protectora de los símbolos sagrados, concluye sus aventuras enfrentando a un grupo de guerreros que busca apoderarse de aquellos tesoros para conquistar al mundo.
Akira es uno de sus últimos aliados adquiridos, descendiente de Shizuka, heredó la belleza de su antecesora y también la labor de proteger la casta del samurái Yoshitsune Minamoto. Su femineidad confunde a más de una persona, lo más común es dar por hecho que se trata de una mujer. Si bien no tarda demasiado en revelar que es un hombre, está claro que nuestra protagonista se enamora independientemente de su sexo. Akira es igual, confiesa que, cuando se enamora, que su interés sea un hombre o una mujer le resulta indiferente. Cuando avanza sobre su relación con nuestra protagonista, por un momento teme tener que reprimir su lado femenino, pero, por el contrario, su novia lo ama tal como es y lo impulsa a cumplir el deseo de portar un vestido a la hora de contraer nupcias, uno de mis episodios favoritos.


Shall we date?: Love Tangle” fue el primer juego de Solmare que nos permitió ligar con mujeres. En esta historia, nos ponemos en los zapatos de una investigadora de la vida silvestre, a la que acaban de ofrecerle un puesto en el instituto nacional de Kaleido, ciudad donde se hospedará en Lilac Court, un lujoso complejo de apartamentos donde se alojan numerosas celebridades. En sí, la ambientación y vivencias de los inquilinos, todo es bastante común y corriente, Solmare me tenía acostumbrada a un tipo de aventura y estética diferente. La mayoría de los títulos de esta empresa se caracterizan por sus historias bien cargaditas de fantasía y/o acción, en comparación, la trama de Love Tangle es bastante normal. De todas formas, no es que esté cerrada a tramas de corte realista, así que en sus inicios le había dado una oportunidad. En principio, había probado la ruta de Miguel Hernández, el atleta, y Nolan Zarek, el abogado, pero me aburrí de ellos y los dejé colgados. Todos los CGs cuestan diamantes, muy difíciles de conseguir de forma gratuita, así que no iba a ponerme a probar avanzar demasiado para ver si luego se ponía más emocionate, la verdad me faltó motivación para ponerme a gastar dolarucos. No obstante, tiempo después, cuando entre actualizaciones vi que sería el primer juego de la empresa en abrir una ruta lésbica, sentí que se venía un momento icónico que no podía perderme. Había pasado mucho tiempo anhelando que Solmare me diera una waifu, la verdad es que era algo que esperaba ver en otros juegos donde ya estaba metida de lleno, pero no sabía si eso iba a pasar, así que decidí probar a la ligable femenina que tenía para ofrecer. Sentí que la primera mujer en tener ruta necesitaba mi apoyo, pensé que si recibía bastante amor se abrirían más puertas en el futuro. Fue entonces cuando decidí darle una nueva oportunidad a este juego.
Celina Winter, una barista con un pasado como pianista conflictivo, ha sido la primera mujer solmariana en tener ruta. Su historia, básicamente, se centra en cómo con el apoyo de la protagonista tratará de retomar su viejo oficio. De la adversidad, surgirá una poderosa amistad, pero la relación se vuelve confusa cuando Celina declara sentimientos románticos. A lo largo de la ruta, nuestro personaje actuará como soporte emocional y se debatirá si el afecto que siente es algo más que amistad. Tenemos una ruta repleta de coqueteos elegantes, con una dama de dedos hábiles *if you know what I mean* que ayudará la protagonista a explorar una nueva cara de su sexualidad.


Afortunadamente, el romance entre mujeres no quedó como cosa de una sola ruta. Poco tiempo después, lanzaron la ruta de Ivy Attwood, una periodista cuyo objetivo es escribir un artículo dedicado a la investigadora estrella del instituto Kaleido. Analizando al sujeto protagonista de su próximo escrito, poco a poco va dejando al descubierto una atracción poderosa. Una admiración mutua, que comienza siendo netamente laboral, va tomando tintes románticos a medida que aumenta el tiempo compartido. Por el nombre y el hermoso cabello de color rojo intenso, es inevitable pensar que su creador debió inspirarse en Poison Ivy, la novia de Harley Quinn dentro del universo de DC comics - ¿coincidencia?, ¡no lo creo!


Debo admitir que no es uno de mis títulos predilectos ni pasé con éste demasiado tiempo, pero terminé encariñándome bastante con estas dos señoritas. Si no fuera porque todos los CGs cuestan demasiados diamantes y la economía de mi país se fue al diablo, seguiría probando rutas para conocer al resto de los personajes y probar si hay feeling con algún otro.
Shall we date?: Blood in Roses” nos dio una segunda temporada, presentando una realidad alternativa. En un universo paralelo, donde nuestra protagonista es una cazadora en busca de unos despiadados bebedores de sangre supremacistas que han atacado su aldea. Al igual que la bruja (su otro yo), llega al hotel Libra Sincera, alojamiento de numerosas criaturas sobrehumanas, donde entre aliados conocerá el amor.
En la primera temporada, habíamos conocido a Bridget, una vampira que prefería obstruir su crecimiento para, con sus más tiernos artilugios de niña chiquita, seguir acaparando a Alfred (su primer amor). En la segunda temporada, abandona su capricho por un amor no correspondido y se convierte en toda una mujer – tadan!, ahora es legal. Tocó comer ansias por mucho tiempo, hasta que al fin no dieron la oportunidad de poder jugar con ella. La personalidad, belleza y dulce aroma de la cazadora, llaman poderosamente su atención; tanto así, que la acapara contratándola como guardaespaldas. Entre toques accidentales, jugueteos sensuales y películas de amores prohibidos entre diferentes especies, nuestro personaje va cayendo rendida ante los encantos de la sofisticada y picara vampiresa. La rubia ya antes había presentado algunos diálogos sugerentes hacia nuestra anterior protagonista; pero ahora que decidió crecer, dejado toda atadura atrás, se entrega por completo. Hay cosas que nunca cambian, conserva su lado infantil y extremadamente posesivo, aparte sus pasatiempos siguen siendo las fiestas de té y comprar ropa bonita (ahora no solo para ella, también para nuestro personaje).


Una segunda ruta lésbica no tardó en llegar, esta nos presenta a Matilda, una súcubo un tanto peculiar, su fascinación por los cuentos de hadas hace que posea una mezcla de sexiness con cuteness overload. Una súcubo, antes de alcanzar cierta edad, necesita encontrar un amante o más de uno para poder subsistir (es decir, lo único que necesita su especie, es encantar a alguien que le resulte deseable para ponerlo a su servicio y compartir energía a través del contacto físico), pero Matilda es una soñadora romántica e idealista, que desea algo mucho más especial que sobrevivir por mera atracción física: su sueño es encontrar a su alma gemela. Aparte de absorber energía vital, tiene el poder de crear un reino utópico a su gusto. Su mundo es terrorífico y adorable a la vez, allí puede encerrar hasta la más vil criatura, transformándola en algún juguete viviente. Su historia de amor comienza cuando la intrépida cazadora la protege durante un ataque enemigo. Matilda enamorada puede actuar de forma bastante impetuosa, pero solo basta tirar de su colita cuando se porta mal – qué conveniente. Nuestra cazadora comparte ciertos fetiches con nuestra bruja, las extremidades de las criaturas sobrenaturales le resultan irresistibles.


En fin, si bien este artículo va especialmente dedicado a las bellezas femeninas de Solmare, no puedo cerrar este ciclo sin dejar de mencionar a los personajes masculinos de “Blood in Roses” segunda temporada que lograron conquistarme. Después de todo, este es el artículo de despedida (o al menos eso parece, dudo muchísimo que lancen nuevos títulos en un futuro).
Las historias de amor master + servant me prenden. Bajo esta premisa, recomiendo tres encantadores personajes: Por un lado, tenemos a Gerard, un dragón que descubre su vida conectada a la vida de la cazadora, si el hechizo no se rompe, deberá seguir toda orden de su ama e incluso morir junto a ella. También destaco a Sascha, un travieso espíritu zorro que busca a nuestro personaje con el objetivo de convertirla en emperatriz de su reino; sus esponjosas orejitas y cola son una fascinación para la cazadora; su habilidad de metamorfosearse en la forma que sea genera muchas situaciones interesantes (sobretodo cuando se transforma en la cazadora, alto selfincest). Por último, no puedo dejar de mencionar a Bradley, el líder de la organización imperialista vampírica, quien toma la sangre de la cazadora para convertirla en su esclava y tiene por objetivo hacer desaparecer a la raza humana; una relación bastante complicada, pero con un inicio de lo más tierno que nos remonta a la infancia de nuestra protagonista.





Los años dorados de Solmare habrán llegado a su fin, pero sus obras quedarán grabadas en mi corazoncito para siempre. Gracias por tantos años de diversión y por darnos algo que no muchas productoras otome otorgan: ¡historias de amor entre chicas!


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