A Song for Catherine


~Catherine~
Catherine, you've murdered my thinkin'
I gave you my heart, you left the thing stinkin'
I'd shake from your spell if it weren't for my drinkin'
The wind bites more bitter with each light of mornin'

Estado: Indescriptible
Música que escucho: You are My Sunshine (Kina Grannis)
Download: Películas

Bienvenidos una vez más, estimados lectores videojugadores. El presente artículo va dedicado a tres maravillosos títulos para Nintendo Switch, la consola que se ha vuelto uno de mis mayores vicios.
El primer título recomendado del día es “Catherine”, un videojuego de plataformas y puzzles desarrollado por Studio Zero y publicado por Atlus. La primera versión de este juego fue lanzada en el año 2011, para PlayStation 3 y Xbox 360. Desde aquella época, este título fue un flechazo, su estilo seductor y siniestro llamó poderosamente mi atención, pero no tenía ninguna de las dos consolas para jugarlo. Recientemente, con la adquisición de una Nintendo Switch, descubrí la existencia de una versión remantizada, disponible para esta consola portátil. “Catherine: Full Body”, salió a la venta en febrero del 2019 para PlayStation 4 y Vita, y más tarde, en julio del 2020, para Nintendo Switch. Para la nueva versión, se añadió el personaje de Rin y mayor cantidad de finales alternativos. Valió la pena esperar, porque la pelirosa se convirtió en mi gran amor del juego.

En esta aventura, nos ponemos en los zapatos de Vincent Brooks, un hombre que pasa por una crisis existencial al debatirse cuáles son sus prioridades y anhelos para el futuro. Sin saber qué hacer con su vida y teniendo una cuenta bancaria en números rojos, todo se complica cuando Katherine, su novia, quiere formalizar la relación. La confusión se profundiza con la aparición de dos nuevos intereses amorosos, Catherine, una seductora y libertina mujer que parece salida de sus sueños más húmedos, y Rin, una muchachita dulce e infantil que parece un ángel caído del cielo. Como si todo esto no fuera poco, nuestro protagonista comienza a verse afectado por una pandemia de pesadillas que amenazan con acabar su vida y dejarlo sin futuro alguno, la muerte dentro del sueño se vuelve una fatídica realidad.
Mezcla de novela visual con rompecabezas, la trama se presenta mayormente en escenas cinemáticas animadas, con un diseño conquistador. El desafío a enfrentar dentro del mundo de los sueños, es armarse un camino moviendo bloques y salteando aterradores obstáculos. No soy fanática de este tipo de puzzles, pero con un poco de práctica me habitué a ellos. Lo mío es el modo novela visual, la historia es atrapante, con tintes románticos y macabros que se fusionan de forma sublime, una fumada con giros inesperados y delirantes. Ilustra la vida misma, la moralidad y las imposiciones sociales, sobre un trasfondo sobrenatural. En determinados momentos, nuestro personaje debe realizar ciertas elecciones que determinarán su destino, que va desde lo más convencional a lo más extraño. Hay diálogos que tocan el alma y la trama se entrelaza con frases memorables de numerosos autores, como Chejóv, Hemingway, Platón, Byron, entre otros. Resulta fácil empatizar con el protagonista, incluso para quienes no nos imaginamos cometiendo una infidelidad, me he sentido profundamente absorbida por su drama, la verdad es que se siente jodido imaginarse en su lugar. Katherine y él no cuadran y deseé desde el momento uno su ruptura, digamos que siempre sentí lástima por ella, pero en ningún momento se volvieron mi ship. Cómo no voy a entender que el hombre dude sobre si su lugar ideal es junto a ella, son incómodamente diferentes. Rin se convirtió rápidamente en mi destino de ensueño, demasiado adorable para este mundo, con su pureza e inocencia es quien brinda momentos de relajo a nuestro desesperado protagonista (porque es quien mejor lo entiende), en el mundo onírico tiene la función sensacional de ser el ángel protector que guía con una elegante melodía de piano a todos los corderos perdidos, luce preciosa con su marinerito y su cabello rosa chicle, y aparte me identifico con su felicidad a la hora de rodearse de juguetes lindos y exóticos. La historia puede desencadenar en los más diversos finales, así que creo que no dejará a nadie decepcionado; mis favoritos son el true ending de Rin, el true ending de Catherine y el true ending de la libertad. Sin dudas, se ha convertido en uno de mis juegos preferidos de todos los tiempos.


La segunda recomendación es “Pokémon Shield”, un videojuego R.P.G desarrollado por Game Freak. Con la franquicia de Pokémon me había quedado en el tiempo, sin contar el juego de móvil (que tiene una modalidad bastante diferente), había jugado hace muchos años atrás “Pokémon Yellow” y “Pokémon Silver” para Game Boy, con la consola que tomaba prestada de mi hermana o los emuladores para computadora. En la aventura más reciente, nos ponemos en los zapatos de un entrenador (Victor) o una entrenadora (Gloria) de pocket monsters, que deberá recorrer diferentes tierras de la región Galar (una región basada en el Reino Unido) en busca de criaturas acompañantes que servirán para rendir batallas contra diferentes líderes de gimnasio y así obtener el título de campeón. Como las más destacables novedades respecto a viejos juegos R.P.G de Pokémon, tenemos el poder de ejecutar una transformación especial llamada Dinamax, la cual permite a nuestros pokémon hacerse gigantes y adquirir nuevas habilidades; aparte la región de Galar esconde un misterio en relación a la leyenda que hay detrás de los legendarios Zacian y Zamazenta; y en el área silvestre podemos establecer nuestra propia tienda de campaña o unirnos a la de otro jugador, donde interactuamos con nuestros pokémon alimentándolos y mimándolos para ganarnos su cariño. Existen dos versiones de esta aventura, Shield (Escudo) y Sword (Espada), difieren en algunos líderes de gimnasio y algunas criaturas. Elegí Shield por el legendario Zamazenta y, principalmente, por el bellísimo Ponyta de Galar. Como Pokémon starter, podemos elegir entre Scorbunny, un ágil conejo tipo fuego; Grookey, un juguetón mono tipo planta; y Sobble, una sensible lagartija tipo agua.
Mi pokémon starter elegido terminó siendo Sobble, cómo rechazar el amor de esa criaturita de grandes ojos vidriosos. Su primera forma es adorable, su segunda forma un adolescente emo y su tercera forma genial víctima para fanarts furros.

Mis entrenadores preferidos son Roxy y Sally. Roxy es una aspirante como nuestro personaje, una preciosidad con estilo punky y un monono Morpeko como pokémon principal, que shippeo con Gloria (hay muchos fanarts bonitos en la red). Sally (apodada “La hechicera”), es la líder de gimnasio más veterana de la Liga Pokémon de Galar, una entrenadora de pokémon tipo hada que ama los colores pasteles – Qué estilo señora, quiero ser como usted cuando sea mayor. El pueblo Plié, hogar de Sally, es mi escenario favorito: dentro de las profundidades de un lúgubre bosque, acariciado por la tenue luminiscencia de unos setos mágicos, se encuentran unas acogedoras cabañas y algunos de los pokémon más encantadores de toda la saga, incluyendo al fabuloso Ponyta de Galar (un unicornio de bonitos colores).



La tercera y última recomendación del día es “Pokémon Snap”, título que andaba deseando desde hace muchísimo tiempo, incluso más que el primer recomendado. Allá por el año 99, salió una primera versión para Nintendo 64, consola que nunca tuve. A diferencia de otros juegos, donde solemos ponernos en los zapatos de un entrenador de luchas pokémon, el protagonista de éste es un fotógrafo que viaja por el mundo, con el afán de capturar en papel las más bellas y raras imágenes de las diferentes especies existentes. Este año salió una versión para Switch, con nuevos personajes y gráficos mejorados. Nuestro vehículo para desplazarnos sobre diversos territorios es el Neo-One, una nave terrestre que sigue un recorrido establecido previamente, por lo que nuestro objetivo será utilizar un radar para identificar la ubicación de cada pokémon, tirar alguna carnada y mover la cámara en toda dirección posible para no perdernos ningún momento Kodak. La fotografía siempre fue una de mis mayores aficiones, así que esta modalidad de juego captó poderosamente mi atención.

Este juego me parece especialmente adictivo y brinda horas de diversión. Los primeros días, lo sobreexploté tanto que soñaba en modo radar. Básicamente, en este título nos dedicamos a sacar fotos a un montón de seres fabulosos. Nos sentimos como un verdadero explorador (y fotógrafo) mientras visitamos sus hábitats naturales sensacionales (bosques, junglas, cuevas, playas y otros tantos lugares). Es una experiencia relajante y, a la vez, desafiante porque se necesita bastante concentración para hallar a las diversas criaturas disponibles y fotografiarlas en los momentos más oportunos. Completar el Fotodex toma varias horas de juego porque, aparte de localizar a los más de 200 Pokémon disponibles, es necesario realizar cuatro fotografías de diferente nivel por cada uno de ellos (evaluadas por cantidad de estrellas). Les dejo algunas postales encantadoras, que hice con las pokefotos que tomé en algunos de mis tantos viajes.



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One Response to A Song for Catherine

  1. Vanna dijo:

    No tengo Switch pero me encantó el primer Pokémon Snap y me encantaría poder jugar al nuevo, aunque estoy un poco fuera de onda con los """"nuevos"""" pokémon (léase cualquier cosa que haya salido después del 2000). De los RPGs solo jugué el primero (Red/Blue/Green/Yellow), y un poquito al Gold/Silver/Crystal pero nunca lo terminé =/ Tengo alma de completionist y me frustra un poco que no me dejen completar la Pokédex al 100% sin estar haciendo cosas raras, haha.

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