Hay veces que el algoritmo de TikTok parece conocerte mejor que vos misma. Eso fue exactamente lo que pasó el dÃa que me recomendó “Say Yes to My Tomboy Roommate“, un mini drama vertical que apareció en mi pantalla justo cuando menos tiempo tenÃa. Lo peor (o lo mejor) fue que tenÃa que ir a trabajar. Cada vez que terminaba un episodio, TikTok me servÃa el siguiente como si me estuviera diciendo: “Cinco minutos más…”. Y asÃ, una y otra vez. Era prácticamente imposible escapar.
Como evolución de telenovela, este mini drama vertical sabe exactamente dónde terminar cada episodio para obligarte a ver el siguiente. Es rápido, exagerado, adictivo y perfecto para esos momentos en los que solo pensabas mirar un par de videos… hasta que te das cuenta de que llevás una hora completamente atrapada. Como suele pasar con este formato, terminé viendo algunos capÃtulos un poco desordenados. Entre recomendaciones, cortes y el infinito scroll, fui armando la historia como un rompecabezas. Curiosamente, eso no hizo que lo disfrutara menos.

Me enamoré de Avery, tiene ese tipo de personalidad que hace que quieras seguir viendo la serie solo para descubrir qué hará después. Es un personaje carismático, con una presencia que destaca desde el primer momento. Nare Israelyan, quien la interpreta, es una auténtica belleza. Tiene una chispa que atraviesa la pantalla y una presencia que hace muy fácil entender por qué el personaje resulta tan magnético. Mientras veÃa la serie no pude evitar pensar: podrÃa ser mi Seiya Kou de la vida real. Será la combinación de galanterÃa y ese aire andrógino tan encantador que me recordó al personaje de Sailor Moon. En cualquier caso, TikTok no solo acertó recomendándome la serie; también me encontró una nueva persona a la que admirar.
Y, por supuesto, no puedo dejar de mencionar su relación con Blair. Gran parte del encanto de la serie está en la dinámica entre ambas. Mientras Blair intenta mantener las apariencias y ordenar sus sentimientos, Avery irrumpe en su vida con una sensualidad deslumbrante y una personalidad imposible de ignorar. Sus momentos juntas combinan tensión, ternura y ese clásico juego del “¿se animarán a decir lo que sienten?”, que hace que sea tan fácil encariñarse con ellas. En una historia contada en episodios de apenas unos minutos, consiguen construir una quÃmica que invita a seguir deslizando la pantalla para ver qué ocurrirá después.
Y sÃ… hubo varios momentos en los que mi único pensamiento fue: “¡Ya bésense, mierda!”. Esa tensión constante entre Blair y Avery, las miradas, los silencios y los pequeños gestos hacen que uno termine rogándole a la pantalla que dejen de esquivar lo evidente. Es frustrante en el mejor sentido: cada episodio parece acercarlas un poco más, pero siempre encuentra la forma de dejarte esperando el siguiente. Y, claro, ahà está una, completamente atrapada por el drama… y por la esperanza de que, esta vez sÃ, finalmente se besen.
Al final, no sé si encontré la serie o si fue ella la que me encontró a mÃ. Lo único que tengo claro es que el algoritmo entendió perfectamente mis gustos… aunque casi logra que llegara tarde al trabajo.
