Este verano llegó una experiencia inmersiva multisensorial al Teatro Colón. La sala del CETC se transformó en un espacio donde la obra de Claude Monet, el maestro impresionista, se desplegó en todo su esplendor con pleno de dinamismo.
La vivencia fue una envolvente construcción visual y sonora, especialmente diseñada para adentrarse en esos mundos de luces, formas y colores. Hubo algo mágico en vestirse para desaparecer… no en la oscuridad, sino en la luz: en los campos que alguna vez inspiraron a Monet, donde los colores no son estáticos, sino que vibran, se mezclan y se transforman con cada cambio de sol, la ropa puede convertirse en una extensión del paisaje. Imaginate caminar entre flores que parecen pinceladas sueltas, amarillos que estallan como pequeñas llamas, verdes que se deslizan en mil tonalidades. El espacio se transformó en un recorrido inmersivo atravesado por las pinturas del pintor francés, las luces tenues guiaban el paso como si uno caminara dentro de un sueño. Los paisajes de Monet —jardines, nenúfares, cielos vibrantes— se desplegaron en movimiento, las paredes comenzaron a respirar color, envolviendo cada rincón de la sala. No se trató solo de observar, sino de sentirse dentro de la pincelada, como si el tiempo se diluyera entre tonos campestres y reflejos de agua. El lenguaje del autor cobró una nueva dimensión en este formato, aquello que en los museos se contempla en silencio, aquí se vivió con el cuerpo entero. La música, cuidadosamente elegida, acompañó cada transición visual y reforzó esa sensación de estar flotando entre estaciones, luces y emociones. Los visitantes dialogamos con la proyección, fue un encuentro entre épocas: el siglo XIX de Monet y la tecnología contemporánea que permite reinterpretarlo. Fue, en definitiva, una forma distinta de acercarse al arte: menos contemplativa, más envolvente, y definitivamente inolvidable.
@venecia_lamperouge Colón inmersivo: Monet 🖼✨️ #monet #arte #teatrocolón #turismoargentina ♬ Beauty of Paradise – TATANX
