Captain Sparrow’s Love Song


~Be Mine Tonight~
Be mine tonight, We'll travel through all our memories,
In our own little space in time, you've always been mine...
Our souls are now as one... We've only just begun

Estado: Relajada
Música que escucho: Rose (Lee Hi)
Download: Nada...

Endless Story“: A continuación podrán leer la segunda parte del episodio titulado “Bella y Bestia son“. Como será el último artículo de este foro (aunque no el último de Endless Story, ya verán próximamente por qué), antes de arrancar con la continuación del episodio dejo los links de todos los capítulos escritos, para facilitar su lectura al desplegarse en una lista de manera organizada:

Presentación

पागल - Obsessed [Be mine] / Ranjiv & Kyrus & Caesar [La Séptima Luna en la época medieval]
Peligrosa obsesión parte 1 - parte 2
Entre cenizas parte 1 -parte 2

Tatoo キス [My dear rose] / Masamune & Engel & Ranjiv & Kyrus [La Séptima Luna en el siglo XXI]
Destellos de pesadillas
Rosa congelada
Reflejo entre reflejo parte 1 -parte 2 -parte 3 - parte 4 -parte 5
Adicto a ti parte 1 - parte 2 - parte 3
Bella y Bestia son parte 1 - parte 2


Permanecieron abrazados hasta que alguien golpeó a la puerta. Se desprendió de ella, suponiendo que el mayordomo había llegado con el cambio de vestuario. Atendió y, efectivamente, allí estaba Sebastian con lo encargado. Había contratado a aquel hombre recientemente, y que este tuviera poder mágico le era muy útil, otro de sus empleados no hubiera tenido acceso a La séptima luna. Recibió los paquetes y regresó al interior del dormitorio de Engel.

Entregó a su prometida uno de los disfraces, y se dirigió al baño para quitarse con agua la mascarilla que daba un tono más oscuro a la piel de su rostro y cambiar de ropa, mutando así de bestia a pirata. Delineó su ojo al descubierto en negro. Se visitó con una camisa blanca con mangas abullonadas, sobre esta un chaleco azul oscuro, unos pantalones marrones y botas de cuero del mismo color. A su cintura amarró una tela blanca con líneas en rojo y dos cinturones de cuero con grandes hebillas de donde sujetó una pistola y una espada. Sobre su cabeza colocó una larga peluca negra con rastas y una bandana roja. Y decoró sus manos con varios anillos. Estaba listo para regresar al salón de baile como el Capitán Jack Sparrow.


Cuando el mayor dejó de cubrir su cuerpo se bajó de la cama, sólo miró sobre el hombro de ese hombre al mayordomo que entregaba los disfraces sin ver más allá de donde se encontraba su jefe, le miró despedirse tras una reverencia, viendo luego el cerrar de la puerta, no tardó en notar lo que sería su nueva ropa. Decidió cambiarse aunque no fuera de todo su gusto ese traje, al menos era mucho mejor que el anterior, no cabía duda viendo que con ese podía moverse con mayor facilidad.
Cubrió su cuerpo con un vestido blanco que se ceñía a su figura, era de hombros descubiertos a sólo cubrir hasta por debajo de sus brazos, dejando en el pecho un adorno de alas de ángel que al hacer un vuelo hacia arriba dejaba la ultima pluma llegar casi hasta donde iniciaba a dibujarse su hombro siendo así de ambos lados, desde el centro seguían detalles dorados hasta el bajo vientre donde se unía con un cinturón del mismo color. En la cadera se notaban unas alas también, pero al contrario de aquellas que se elevaban hacia el cielo, estas iban de caído haciendo donde rompía la ultima pluma larga, notándose el abrir del vestido dejando así lucir la piel que había bajo de la tela, siguiendo el corte hasta el acabado del vestido que era por los talones.
Se colocó un par de guantes largos que cubrían por arriba de sus codos en terminado dorado, y dejando los dedos descubiertos. Unas botas de tacón alto, y estas mismas terminaban por arriba de la rodilla dando el mismo acabado que los guantes, una muñequera en la mano derecha que se unía a una cadena que sujetaba a una espada con el mango de ala. Dando el último toque un sombrero negro en grabados sencillos en oro dando puesto a su personaje.
Lo único que no cambio fue la peluca castaña, sólo la dejó suelta deshaciendo aquella coleta baja que tenía, dejando de lado la peluca rojiza que venía con el disfraz. Cuando terminó esperó al mayor, notándolo salir, y viéndolo. -Ese disfraz te va bien...-


Vio a su compañera pirata y deslumbrado deseó guardar celosamente aquella imagen para él solo. Se arrepintió por haber elegido aquel disfraz para la ocasión, prefería conservarla así en la intimidad de una habitación donde solamente estuvieran los dos y nadie más, le sería difícil sacarla a la pista de baile así. La belleza de su adorada era tal que resaltaba aún vestida con las ropas más simples, pero con un disfraz como aquel lucía demasiado provocadora. –Con el poder de tu amor me transformaste en lo que soy ahora. Soy el delincuente que ha robado tu corazón, y no planeo devolvértelo.-, le respondió abrazándola. -Te ves preciosa. Me arrepiento por haberte elegido un disfraz como este, no me agrada la idea de que otros te vean así.-, confesó deslizando una de sus manos hacía abajo, acariciando uno de los muslos que el corte del vestido dejaba al descubierto.-Solía pensar que mi único amor era el mar, hasta que te conocí.-, dijo jugando en el papel de su personaje.


Se acercó a ese espejo de cuerpo completo asegurándose de que todo estuviera bien, era algo delicado con ese asunto, las viejas costumbres así que nunca había detalle fuera de su vestimenta, en realidad vestirse así fue un sabor... Diferente... No podía clasificarlo en algo pues era como una mezcla. No tardó en notar un pulpo pegarse a su cuerpo, viendo su reflejo en aquel espejo donde sus ojos se concentraban, sintió aquella mano correr sobre su piel haciéndole sentir un rocío de calor en la zona tocada.
Oía aquellas palabras del mayor entrado en el papel, sonrió. -Mi único amor sigue siendo el mar.-, Movió su mano donde sostenía la espalda y la deslizó hacia atrás para acariciar el cuello de su compañero. -Es por ello que deberé de purificarme con la sangre de aquel que osó ensuciar mi honor.


Sintió el frío metal de la espada rozar su cuello. -Definitivamente no eres una doncella en peligro, el peligro eres tú.- dijo al verse amenazado de pronto. -¿La sangre que derramaste aquella noche no fue suficiente?-, preguntó quitándose el parche de su ojo derecho, dejándolo caer al suelo. –Supongo que la respuesta es “no”, considerando que esta marca permanente que me dejaste como advertencia de que no volviera a tocarte fue inútil. Después de aprender de la experiencia, eres consciente de que la única forma de librarte de mí es matándome… ¿pero realmente eso es lo que deseas? Sé que como pirata en la que te convertiste no eres honesta. Intentas engañarme, pero yo puedo descifrar aquello que tus mentirosas palabras ocultan. Deberías rendirte ya, suelta la espada. Yo puedo darte sensaciones que el mar no puede ofrecerte.- expresó. Deslizó su mano entre las ropas ajenas con facilidad por una de las aberturas del costado, aquel vestido le facilitaba el acceso a aquel cuerpo y entonces consideró que la elección de vestuario no había sido errónea. Su mano llegó hasta la parte intima femenina de Engel, de momento sin buscar introducirse debajo de la ropa interior, donde con sus dedos comenzó a hacer fricción.


Veía los movimientos a través del espejo, escuchando aquellas palabras, viendo como ese parche caía para perderse tras donde se reflejaba el cuerpo de ambos. La espada se sostuvo en ese lugar sin moverse ni un poco al ver aquella herida que le había dejado, era un recuerdo que sólo quedo allí como la paga por lo que le había quitado a la fuerza.
-En ese caso debería matarte, y aventar tus despojos a las bestias de mar para que no dejen ni rastro de ti... Pues mi deseo es sincero, y no deseo las sensaciones que tu cuerpo mortal puede darme...-, declaró, y en un segundo titubeó cuando aquella mano intrusa se coló a rozar su piel, siguiendo un camino demasiado peligroso hasta hacerle estremecer al punto que si la espada hubiera sido verdadera hubiera cortado la garganta del osado, pero no siendo así termino en resbalar por su mano.
Quedó perdida en el sonido del estrellar contra el suelo cuando los dedos se movieron más a rozar de una forma tan clara, se pegó contra el pecho ajeno no sabiendo de qué forma alejarse, pues no podía moverse por miedo de sentir más esos dedos, sensible sus piernas titubeaban.


Su técnica estaba funcionando, la hermosa pirata había abandonado su posición de ataque rindiéndose ante aquel contacto. Sus dedos traviesos excitaban aquel punto débil que se encontraba bajo la falda, logrando que ella se estremeciera hasta terminar recargándose contra su cuerpo. –Estás respondiendo con sinceridad, rindiéndote ante mi.-, le susurró al oído. Con su mano libre le quitó la castaña cabellera, dejando el platinado cabello natural al descubierto. Arrojó al suelo aquella peluca y entonces sus labios recorrieron el cuello y hombros de Engel, mientras sus dedos seguían provocando la zona erógena femenina.

Apreció la imagen de su prometida en el reflejo del espejo que se encontraba en el frente. –Mírate, la expresión de tu rostro dice más que mil palabras.- Ambas manos pasaron a buscar deshacerse de la ropa interior de ella. Sus dedos estiraron el elástico de la prenda intima, dejando que en cierto punto terminara de deslizarse sola siguiendo el camino hasta el piso. La empujó por la espalda obligándola a inclinarse frente al espejo, logrando que apoyara ambas manos contra aquel vidrio que se encontraba firme en la pared. Se arrodilló y levantó la falda, dejando al descubierto, completamente vulnerable, aquella única zona a la cual a lo largo de la semana en la que había jugado a ser su amo no había tenido acceso directo, donde acarició con su lengua deseando saborear el delicioso néctar.


-Yo... No...- Negó lo que estaba siendo obvio, tragando saliva por la emoción que brotaba en su cuerpo, lo sentía tan mal, no, no era que fuera una mala sensación, era que no deseaba entregarse así solamente, aunque su cuerpo parecía esperar lo contrario al ir reaccionando con esa libertad de un riachuelo sin desvió.
Mordió su labio ahogando un gemido que brotó en el contacto de la atención de aquella boca contra su piel, entrecerrando sus ojos por simple cosquilleo que estaba dejando de ser tan suave. Suspiró cuando no pudo contener más la voz, y estremeció al abrir sus ojos para ver justamente lo que veía el mayor en aquel espejo, un rostro el cual ni él mismo conocía tan seducido por el placer que le hacía vibrar.
Estaba tan exhorto en aquello que estaba viendo aún sin realmente comprenderlo como suyo que terminó por ser congelado, hasta que un palpitar le hizo despertar cuando casi se estrella contra el espejo inevitablemente posicionando las manos sobre este...-Que esta... ahmm.- Su frase murió ante un intenso gemido al sentir esa lengua húmeda acariciar su intimidad sensible por el juego de aquellos dedos.
-Nhm…- Deseaba negarse a ese contacto, pero su voz estaba muriendo por un palpitar acelerado siendo más notable en el leve ahogar de su respirar, en el humedecer de esa zona que era un estimulante para hacerse más sensible en un temblar de sus piernas, cerrando los ojos para no ver lo que pasaba en el espejo, para no confirmar ese rostro lleno de placer, una mirada nublosa que anhelaba más.


Tenerla en esa posición le provocaba demasiada excitación. Sentía su cuerpo caliente. Su miembro viril se había parado, exigiendo ser liberado de la presión de la tela de la ropa, en busca de aventurarse dentro de aquel túnel del amor.

Se puso de pie complacido por haber degustado el exquisito jugo producido por su adorada, pero no satisfecho. Deseaba que aquel cuerpo le diera más placer. Soltó los cintos que llevaba sujetos a su cintura, dejando caer al suelo con estos las armas. Cargó en brazos a Engel, llevándola a la cama. Se posicionó frente a ella y desabrochó sus pantalones. –Abre tus piernas para mí, voy a entrar. Tu capitán te lo or… -, cortó la frase. No, deseaba obtener ese privilegio de otra forma, no quería continuar con el acto imponiéndose de esa manera. Toda la semana había dependido de aquel juego. Sabía que ella realmente lo deseaba pero con ese carácter negativo característico le costaría admitirlo, aún siendo consciente de eso estaba decidido a proseguir solamente si recibía completo consentimiento. –No. Esta vez cambiaremos los roles. Este es tu barco, tú eres la capitana. No avanzaré si no me lo ordenas.-, declaró con firmeza, conteniéndose, permaneciendo inmóvil de rodillas en espera.


Los cortos jadeos escapaban de sus labios en la sensación del deslizar de aquella lengua, aunque sus piernas ya no tenían demasiada fuerza para soportar, temblando en la sensación de ser robada su energía.
Dejó una cortina nublosa frente al espejo cuando suspiró muy cerca de este, perdiendo la vista aun más, y no tardó en ser tomando por el mayor para dejarlo en la orilla de la cama, aunque ni así podía perderse del reflejo, aunque lo evitó cuando ese cuerpo estuvo frente al suyo, viéndolo, mirándolo aún con el calor de las sensaciones en flor de piel.

Chocó sus rodillas, rozándose entre sí al escuchar esa orden, no, era el inicio de una, aunque le daba esa oportunidad, la realidad aunque se lo negara era que lo deseaba pero... Mordió su labio. No era el otro que debía ordenar, en eso tenía razón, él era el que debía de llevar el mando sin importar como deseara marcar los papeles.
Empujó por los hombros al mayor y lo obligó a quedarse en el suelo, se le montó en las caderas besándolo, llenándolo con esa pasión que le dejó en el cuerpo, pero, eso no era nada, no le permitiría obtener lo que deseaba al menos de que él lo quisiera, él era el rey no el otro. Su lengua saboreó con gran maestría en un baile exótico, deslizándose en conocer y atrapar aquel sabor que había impregnado en esa lengua.

Su cuerpo no era lo único que ardía el nombre que marcaba su ser con magia también lo hacía dominando parte de su mente en ese instante, su mano bajó hacia donde podía sentir la firmeza de aquella hombría, y colando sus dedos lo librero, rodeándolo antes de empezar a masturbarlo.


La húmeda guerra entre ambos requería más acción. Quería conocer las habilidades secretas de su contrincante, verla realizar técnicas que nunca antes se había atrevido a usar. Cuando no se retenía, Engel podía demostrar una pasión verdaderamente explosiva.

La hermosa pirata se posicionó en el papel de capitana, logrando ágilmente subyugarlo con hábiles movimientos. No necesitaba una espada, ella misma era un arma, un arma seductora de gran alcance. La reina del barco se posó sobre su cuerpo mostrándose dominante, y comenzó a atacar sus puntos débiles con gran destreza. Siguiendo silenciosas pero marcadas indicaciones comenzó a mover su legua, coordinándose con el exigente beso impuesto por su líder. El ron no era competencia para los exquisitos líquidos producidos por el cuerpo de su amada, sin dudas ella era muchísimo más deliciosa y adictiva. La pasión de su obsesión no solamente provocó un estado de éxtasis en su ser, el otro que habitaba dentro de su cuerpo había despertado para gozar de aquel placer. Ella no tardó en atreverse a más, abandonando todo rastro de timidez inocente, con la seguridad de la pirata más intrépida pasó a deleitar con un toque conquistador su zona más intima, aquella que elevándose reclamaba que le diera una buena batalla.


Estaba disfrutando aún con sólo ese beso, pues sentía su cuerpo arder, era como una onda que recorría desde sus labios donde sus suspiros eran apagados y capturados por los ajenos, viéndose en tan gloriosa danza por la dominación de tan encantadoras emociones, aunque su sentir se iba perdiendo por el saber de aquellos dedos traviesos a delinear aquella hombría, el conocer de aquellas yemas que tocaba con gozo esa zona palpitante y caliente que reaccionaba a él.

Meció su cadera ante el cosquilleo de su zona intima aunque no pensaba entregarse a ese descarado pirata, le mordió el labio, luego chupándolo, deslizando su toque húmedo hacia su barbilla donde dejo otra mordida siguiendo por su garganta dándole otra sensación de querer perforar con sus dientes allí, devorarlo desde ese punto para matarlo, la glotonería siguió por esa zona en algunos fugitivos besos.
Tentó verdaderamente a su gusto sádico alzando su cadera, dominando en la sensación que deseaba clavar en el otro. Rozó tan fructíferamente aquel miembro viril con su húmeda intimad, lo suficiente para conocer la punta de aquel miembro caliente. Jadeó por la sensación, pero, no se permitió a más, no le dio oportunidad de hundirse a su cuerpo para la sensación más gloriosa que los consumiría, aún no deseaba eso.

Sonrió al alejar ese agradable contacto que le hizo suprimir su propio respirar por un instante en el deseo de tener ese miembro palpitante mucho más hondo, sólo estaba jugando con la emoción que aguardaba para un momento mejor.


Era presa dócil para la salvaje caníbal que buscaba saborearlo aún más. Su cuerpo en ebullición estaba listo para ser completamente devorado. Ella saboreó el interior de su boca, produciendo una perfecta mezcla de saliva. Luego la apasionada depredadora comenzó a hacer uso de sus dientes, mordiéndole el labio para luego terminar de degustarlo succionando. Hambrienta, con aquella boca inquieta descendió hasta su mandíbula, y luego hasta llegar al cuello donde se posicionó como vampiro sediento de sangre.

Su miembro viril entró en contacto con la parte íntima de la pirata, aquella que había estado estimulando para el momento especial. Durante mucho tiempo su miembro había sido privado de aquel placer. Y esta vez era muy diferente al pasado, podía disfrutarlo completamente sin preocupación alguna que atormentara su mente, sintiéndose deseado. Un toque maravilloso, pero insuficiente, deseaba ser atrapado por completo, pero el contacto fue interrumpido. Él estaba completamente vencido, y como prisionero del amor suplicaba a su captora por piedad para que le diera el último golpe.


El cuerpo se estremecía por los placeres que se abrían entre ambos cuerpos, el reflejo de aquellas emociones en la mirada ajena le gustaba, le daba demasiado para poder seguir, borrando lentamente su tranquilidad abriendo una brecha de fuego intenso para que pudiera seguir sin ningún problema en ese camino de pecado.
No tenía ninguna clase de mente para pensar en algo más allá del deseo, el saborear en sus propios labios, la sensación que experimentaba sus dedos a moverse con gracia y lentitud sobre aquella hombría en una estimulación pausada, deseó seguir dejando atrás cualquier deseo de hacerlo esperar hasta el momento justo.

Mordió sus labios al escuchar un sonido que lentamente se abría paso para romper aquella burbuja, el timbrar fue mucho más intenso haciendo que reaccionara separándose del cuerpo del otro. Maldiciendo y agradeciendo por esa llamada, tomó su móvil de donde quedo olvidado viendo el número, notándolo fue a encerrarse en el baño para contestar.

La llamada fue demasiado corta sólo confirmando pequeños detalles de una cita, y luego al cerrar el móvil se miro al espejo, viéndose demasiado acalorado su cuerpo, su rostro bañado en esas señales de placer, se mojó la cara para dejar de sentir tanto calor y buscar calmarse


Lo abandonó… para responder aquella inoportuna llamada. Le pareció increíble que ese maldito teléfono lograra tan fácilmente acabar con la perfecta atmosfera que se había formado entre ambos. Se sentía irritado, insatisfecho, su cuerpo ardía. Su miembro sentía la falta de las caricias de su prometida, sin ella tuvo que consolarse con su propia mano. Con una mezcla de enfado y anhelo invocó la imagen y la voz de su adorada para terminar de masturbarse.

Acomodó su ropa. Pasaron varios minutos y ella no salía del baño. Se preguntaba por qué si parecía dispuesta terminó dejándolo para responder a esa llamada, ¿por qué le dio prioridad?... Recordó a aquella persona fastidiosa con la cual Engel había mantenido comunicación toda la semana, ¿acaso ese hombre era más importante que él?
Con esa idea en mente, sin esperar un minuto más, irrumpió en el baño. -¿Quién es tan importante que no podía esperar? Él fue quien te llamó, ¿verdad?-, le preguntó refiriéndose a Lenka.


El agua le ayudó para sentirse más calmado, esas gotas frías que recorrieron su rostro y surcaron sobre su cuello con lentitud hasta perderse en el vestido fueron un gran descanso para su acalorado estado, la calidez de sus mejillas se borraron retornando poco a poco a su tono natural. Soltó un suspiro antes de acomodarse aquella prenda que el mayor en su osadía le quitó, buscaba sentir fuerzas para hacer su siguiente papel.

Alzó la vista cuando escuchó el sonido de la puerta a abrirse de golpe, dejó caer en vestido para volver a su lugar acomodándolo de tal forma que no dejara evidencia alguna de lo que allí pasó, no tenía interés en que todo el mundo lo supiera. Escuchando esa voz tan demandante se daba cuenta que no le costaría mucho hacer su próximo paso, eso le irritaba un poco, esperaba un poco más de confianza, aunque… No, nunca le daría la razón al otro.
-¿Y si así fuera qué?-, cuestionó irritado por ver tantas demandas, tomó su teléfono móvil para salir de allí, no debía dejarse caer de nuevo por la tentación, el tiempo no parecía estar de su lado, debía de tomar en cuenta el camino y sobre todo saber que el otro reaccionaría. Evitaba tanto contacto para no recordar el toque de aquella mano, pero, en primer lugar no deseaba verse descubierto.

-He actuado perfectamente mi papel de sirviente hasta ahora...-, Buscaba mantener su cabeza fría, y pensar en todo lo que le desagradaba del mayor, aunque, en esos días todo eso empezaba a borrarse, así que juntaba su mente en algo más. -Todas las órdenes del amo fueron obedecidas así que deberías estar satisfecho con ello.-, Dejó una pausa al morderse el interior de labio, le era un poco difícil seguir, aunque parecía que alguien más deseaba participar en tal evento.

Giró viéndolo. -No te amo, sólo actué conforme al papel que me diste por aquella apuesta…-, Volteó hacia donde estaba la peluca. -Si algo hubiera pasado aquí sería sólo porque lo extraño a él, pensé que serias un buen reemplazo… Sólo eso…- Decidió tomar aquella peluca para colocársela, volviendo a su papel de pirata de nuevo.
Era mejor huir de allí antes de que ese otro se metiera, el ayudar a su portador con un pequeño empujón sólo fue por ver un poco de dolor, pero, en realidad deseó ser más malo, aunque esa vocecita que quedó a medio dormir no lo dejo.


Por su interrogante recibió como respuesta una pregunta esquiva que confirmó su sospecha. Ella no podía negarle que la llamada había sido de ese hombre, y no solamente eso, aunque estaban comprometidos osaba insinuar que no era un asunto de su incumbencia. Era natural que se sintiera celoso y desconfiado por la existencia de aquel sujeto en la vida de su amada, necesitaba que ella le diera una respuesta que le diera tranquilidad.

Engel salió del cuarto de baño, la siguió en el desplazamiento por el dormitorio, escuchando la referencia al papel de amo que había dado por terminado. Se quedó inmóvil cuando ella de pronto volteó. La herida del amor no correspondido que había desaparecido volvió a abrirse de repente, con un desgarre que la hizo mucho más profunda, cuando su adorada profirió una vez más aquella línea cruel que había pensado que no volvería a escuchar: “No te amo”. La más extraordinaria actriz que había conocido en su vida sin dudas, pues había logrado que no distinguiera entre el juego y la realidad. Terminó de rematarlo al dejarle claro que no era digno, ni para reemplazo de ese hombre servía.

Una lágrima corrió por su mejilla. El desequilibrio emocional sumió a su ser agotado, que finalmente se había dado por vencido, en la profunda oscuridad. Un reposo para el alma torturada fue otorgado. El otro tomó control del cuerpo, dispuesto a exteriorizar los sentimientos negativos que ambos compartían.

Una sonrisa se dibujó en su rostro. –Esperé años… siglos, para atraparte una vez más. No permitiré que me abandones, no puedes deshacer el compromiso que nos une. Al parecer tendré que seguir tratándote con rudeza, hasta lograr domarte. Repetiré el pasado si es necesario, mataré a tu favorito y te mantendré a mi lado como un prisionero.-, declaró.
Su obsesión se adelantó a sus acciones, atacándolo para hacerse camino para la huida.
Él seguiría hasta el fin del mundo a esa vil pirata que le había robado su corazón.


Antes de salir escuchó aquellas palabras de esa persona, y giró un instante para ver la reacción, lo único que llenó su mente fue la huella de aquellas cristalinas que acariciaron el rostro. Relamió su labios, era tan encantador que deseaba ver mucho más dolor, pero… Tuvo que hacer un hechizo para detenerlo un poco más, debía ganar ventaja.

Salió de aquella habitación para abandonar aquella escuela, lo bueno es que el auto que eligió tenía suficiente potencia para librar la distancia que buscaba, sólo debía de salir de las calles de la ciudad una vez en la autopista, fue fácil avanzar sin remordimiento de provocar un accidente, viendo esa soledad momentánea.

Llegó al hotel elegido, descendió de su auto pasando a ingresar al interior de aquella construcción, un lujoso edificio en la orilla de la playa, el olor de aquella corriente pintada por el cielo se soltaba en el aire, en ese instante sólo era como una sombra oscura por la caída de aquel cielo nocturno, pero, aún siendo de noche se veía a lo lejos parejas que se rodeaban entre sí demostrándose su deseo.

En la recepción recibió su llave, y fue informado de que todos los preparativos estaban listo, le informó de la persona que llegaría detrás de él sólo para que no le detuviera, estaba seguro de que llegaría a donde debía esa noche sin ser ayudado. Sonrió esa emoción de la persecución le encantaba, el huir de esa persona era un electrizante sentir, era como recordar el pasado cuando buscaba escapar de ese castillo, en ocasiones lográndolo pero no llegando más lejos que al poblado de aquellas tierras.

La puerta del elevador se abrió dejándole ver el pasillo del piso donde se encontraba su habitación, camino hasta el número señalado, cuando abrió pudo ver el interior, esa habitación a media luz, notando ciertos requisitos especiales que había pensado, ahora sólo era esperar a la verdadera victima de aquel lugar...


No llegamos a escribir el episodio del cumpleaños de Masamune, lamentablemente. Engel eligió esa fecha para perder sus orejitas de panda, siendo un regalo súper especial para Masamune (♥)
Masako obtuvo nombre mágico y pasó a ser poseída por el espíritu de Sigrid, aquella mujer que siglos atrás fue la prometida de Ranjiv.
En el episodio titulado "Adicto a ti", Ranjiv y Kyrus afirmaron que después de morir en la primera vida no se encontraron nuevamente hasta la época de los portadores Masamune-Engel. Eso era falso, se habían reencontrado usando otros cuerpos pero perdieron sus memorias. Un siglo antes Ranjiv poseía el cuerpo de un hombre llamado Vincent y Kyrus el cuerpo de una mujer llamada Fiamma , vivían en Inglaterra, estaban casados. Sigrid (la mujer que siglos atrás había sido usada como falsa novia) fue quien alteró la memoria de Ran, haciéndole creer que no había logrado reencontrarse con su amado. No le hizo olvidar a Kyrus por completo, pues deseaba que siguiera sufriendo por sentirlo ausente, que se sintiera frustrado por creer no poder encontrar lo que más quería. El plan de Sigrid era vengarse, pero se presentó como una vieja conocida sin rencores por el pasado. Ranjiv contó en "Adicto a ti" que deprimido por la falta de Kyrus acompañó a la mujer que aparentaba querer consolarlo a la alcoba, en el fondo deseando ser detenido por su amante celoso aunque pareciera un imposible. El contacto entre los dos fue mínimo, al no irrumpir Kyrus en la habitación, Ran fue el que detuvo el acto. Kyrus realmente estaba presente, al ver a su esposo entrar a la alcoba de esa mujer, abandonó alterado el edificio y sufrió un accidente, al encontrarse distraído fue chocado por un auto. El cuerpo de Fiamma terminó en el hospital, ella sin memorias de Vincent y Kyrus sin memorias de Ran, y perdió al bebé que llevaba en su vientre. Poseyendo a Masamune y Engel, tras la reaparición de Sigrid lograron recuperar aquellas memorias perdidas.
Daba para desarrollar un importante conflicto por el deseo de venganza de Sigrid, y porque Kyrus quería exterminarla por completo en esta vida (incluso atentando contra la vida de la pequeña portadora). No ahondaré más en el asunto porque llegamos a planearlo a medias, habría mucho cabo suelto.
Cuando las cosas se calmaron, Masamune y Engel se casaron, antes de que la segunda hija naciera. Tuvieron seis hijos en total, dos mujeres y cuatro varones.


Masako (23 años en la foto), la hija mayor, se casó a la edad de dieciocho con Rafic (32), aquel chico que creyó la forma humana de su ardilla de peluche en la infancia. Ambos dedicados a la medicina. Tuvieron un hijo. Rafic cambió de nombre mágico pasando a ser poseído por el amante de antaño de Sigrid, así que la fantasma logró reencontrarse con el doctor que siglos atrás trató su cuerpo maltratado y del cual se enamoró.

Kasumi (17), la segunda hija, se interesó por la actuación, iniciando en el teatro y luego saltando también a la gran pantalla y televisión, y también en la música, dedicándose tanto al canto como al instrumental (aprendió a tocar varios instrumentos). Tuvo un conflicto amoroso al despertar sentimientos románticos por uno de sus hermanos y un primo, terminó eligiendo a Ludwig. Temía que sus padres descubrieran su affair incestuoso, pero se preocupó innecesariamente, pues Masamune y Engel aceptaron la relación de ambos.
Ludwig (16), el tercer hijo, fue criado principalmente por su abuelo materno, como heredero de la fortuna de los Matvéyev. Su prometida murió en un accidente, tiempo después comenzó el noviazgo con su hermana mayor. Kasumi a los quince años se mudó a Rusia para poder estar más tiempo juntos.
Kristel y Kaden (13), los gemelos, siempre han peleado entre ellos por diversión. Y por último tenemos a Emerick (8), el hijo más pequeño.

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2 Responses to Captain Sparrow’s Love Song

  1. ryuichi dijo:

    Al menos hiciste las reseñas al final, aunque esperaba mas de la historia de masako y rafic (que de las que me contaste y he leido es la que mas me gusto y mas me dio diabetes).
    Esperare actualizaciones pronto ewe (mira que me gustan tanto que hasta te vine a dejar un comentario al final)

    • Venecia Lamperouge dijo:

      Al final no reutilizaré a Masako en el futuro, lo cierto es que se podía explotar mejor al personaje en esa época, digamos que a sus 23 años ya es todo demasiado perfecto en su vida y no me inspira a mucho. En ese foro ella servía por un lado como ligue para la pareja que manejaba como central al ser la hija, ella queria recuperar a su madre. No tenía pareja, así que conocía por aquellos tiempos a su futuro esposo. Como Ranjiv y Kyrus necesitaban a una rival, ella sería poseida por la enemiga de estos, podia desarrollarse todo un conflicto. Además, la fantasma buscaba a su amante de la primera vida. Daba para hacer mucha historia, pero si los llevamos al futuro, donde todo eso ya paso... Ella despertó su magia hace rato, asi que ya habría acabado la escuela de magia. Tiene pareja, está feliz casada. Rafic sufría perdida de memoria por un accidente de la infancia, pero compartiendo nombre mágico lo solucionaron, asi que tampoco hay drama por el miedo a que él la olvide. Él ya es poseido por el amante de la fantasma hace rato, asi que la fantasma ya tiene a quien buscó por siglos... y los que serían enemigos de ella en el primer foro están en otra XD... Igual siempre puede inventarse algo nuevo, pero prefiero guardar mi imaginación para otros dos personajes en este momento, manejar un tercero sería mucho, sé que si la creara me quedaría súper colgada por dedicarle poco tiempo como pasó en el foro cerrado. Igual, ¡espero que te agrede la nueva historia! ¡Gracias por comentar, Ryu! ¿Cuánto te pagó mi compañera de rol? Ok, no XD

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