Singing Across The Seven Seas


~Nanatsu no Umi wo Wataru Kaze no Youni~
Even if the world is to revolve with sadness
I will be with you, I won’t fold my wings anymore
I want to feel you so strongly, like the wind that blows across the seven seas

Estado: Soñolienta
Música que escucho: Arrival of the Birds & Transformation (The Cinematic Orchestra)
Download: Nada…

Venecia dice:
Masamune será un caballero (esta vez) y no le sacará las orejitas mientras no quiera, pero eso no le impedirá tocar partes prohibidas…
Mientras juega en la isla mentalmente hace una lista de todo lo que comprará para su nuevo sirviente: esposas, traje de maid, uniforme militar, etc…
Ya verás que sexy la escena que le espera como maido, debe aceptarlo como buen perdedor.
Sacará fotos para mandárselas a su amigo Len… Ok, eso no XD
Le pedirá palabras de amor en ruso y que lo llame Masamune-sama~
Pero míralo así, Masa con kimono suelto le permitirá disfrutar mejor los tatuajes…
Suan dice:
XD!!!! ¿Y Engel lo asesina mientras duerme?
Venecia dice:
Valdrá la pena (?), morirá feliz… y cuando despierte en el paraíso lo estará esperando Engel ángel para mas placer ~
Imagina a Masa en esta pose, a que luciría bien todos sus tatuajes.

Suan dice:
Jaja, para provocar a Engel.
Malo, ¿sólo le meterá mano para dejarlo húmedo y con deseo de más?, qué perverso XD
Venecia dice:
Es el plan.
Suan dice:
jajaja! maquiavélico… y si Engel inconscientemente lo provoca, ¿Masa no se rendirá?
Venecia dice:
Será fuerte…
Suan dice:
Engel seducirá a Masa para que caiga!!!
Venecia dice:
Podría entenderlo como que es aceptado y…
Suan dice:
Cuando esté en eso Engel lo patea fuera de cama XD!!!
jajaja , sería divertido…
Venecia dice:
Mucho XD *Jugando en contra de su pobre personaje*


Ese juego parecía interesante, pero él no tenía deseos de ir allí, aunque ni siquiera había terminado sus pensamientos y ya se encontraba a bordo, miró con enojo al otro por jalarlo, pero viendo la emoción de la menor terminó por aceptar participar en tal evento, viendo donde se encontraba su isla, el diseño era muy particular.

Oía con tranquilidad cada unas de la indicaciones, y con ello sabía que la pequeña estaría bien, por otro lado él no se sentía tan a salvo, menos cuando le fue entregada la corona, y aquellos que eran piratas ya le echaban el ojo, algunos no tan decentemente como verlo una pieza importante para ganar el juego más parecía otra cosa, se resignó sin préstale atención porque eso a veces solía pasar.

Iba a irse para perderse por allí y evitar a cualquiera que deseara tomarlo como prisionero, aunque no tenía interés en ganar eso no significaba que se entregaría a cualquier depravado, mejor irse con alguien inocente, pero, se detuvo de golpe al escuchar esas voces chillonas que le hicieron recordar un mal suceso al inicio de ese paseo. Volteó sólo para ver como esas insignificantes cosas se entregaban en bandeja de plata a ese zorro.

Ahora con más fuerza decidió irse estando molesto, pero, no pudo avanzar nada pues escuchó aquella proposición, lo que realmente le molestó fue la palabra cobarde, le miró con disgusto pero no le contestó nada, pasó de largo hasta donde quedaron los otros dos “nobles”, y les quito las coronas que disponían darle a ese idiota.

Dio una rápida mirada para ver los que estaban cerca haciendo planes para ganar como si fuera una lucha de verdad, no sabía cómo se podían emocionar por algo tan pequeño. -Escuchen bien, cualquier pirata que derrote a ese fanfarrón.-, Señala a Masa. -… Me le entregaré voluntariamente, y todas las coronas que caigan en mis manos.-
Sonrió de una forma atrevida dejándole a su figura ya perfecta más sensualidad. -Para los nobles que deseen apoyarme, si yo gano les dejaré al “Capitán Dragón” por una semana como su esclavo, y para los que no lo deseen yo seré su sirviente por un día.-, Miró a Masamune. -Que continúe el juego.-

Dio un salto pues parecía una especie de relieve donde habló, y decidió irse por un lado de apariencia más oscura, no pensaba perder simplemente, aunque tampoco ser sirviente de nadie, así que él debía ser el ganador, nunca en las reglas se dijo que un noble no podía robar coronas, y era consciente de que algunos no escucharon principalmente noble así que no sospecharían de él.


Una respuesta a su declaración de guerra realmente sensacional. ¡Magnifica!, ¡cómo era de esperarse de mi futura esposa!, pensó excitado. La marea estaba en su contra, y aún así confiaba en que ganaría la competencia. El premio era motivador. –Ganaré y te domaré, mi adorable pandita salvaje. No permitas que alguien más te atrape.-, dedicó aquellas palabras a Engel en su mente, mostrando una sonrisa de satisfacción.

Los jugadores se dispersaron abandonando aquel bloque arenoso junto al barco, para introducirse en el bosque que rodeaba el reino. Los árboles y la oscuridad de la noche servían como camuflaje, pero también como obstáculo. Debía llegar hasta las edificaciones, la zona alumbrada, donde podría conseguir luz portátil para desplazarse con facilidad también en el área boscosa y otras cosas. La sirena les dijo que podrían saquear casas para conseguir ítems varios que les facilitaría el juego: antorchas artificiales, mapas, llaves para ingresar a las habitaciones bloqueadas, armas y trampas para usar contra otros jugadores.


Caminaba con tranquilidad por aquel sendero estando atento de todos los sonidos, aguardaba saber de alguien que estuviera por allí para no ser sorprendido, no deseaba caer en su propia trampa, al final debía de hacerse de todo sin ayuda alguna sólo por el hecho de evitar la promesa, no le importaba, mejor dicho no le interesaba relacionarse con nadie.
La tranquilidad le ayudaba a meditar mejor sobre las coronas de los nobles, viendo cuantas habían sido entregadas, restando las que tenía, haciendo diferencia con los piratas que estaban tras ellas también, bien, no parecía tan difícil. Alzando la vista visualizó un destello de luz, podían ser dos cosas por lo que se acercó con mayor tranquilidad, en pasos silenciosos. Miró notando que no había nadie por allí, sólo era una casa. Salió de su escondite entrando por la ventana abierta, pensando que desde cuando participaba en esos maniáticos juegos, suspiró, ahora esperaba encontrar algunos de esos ítems que mencionaron y sobre todo deseaba un arma, eso sería más fácil de manipular para eliminar a los estorbos.
-Debe de haber algo que sirva por aquí.-, Dijo para sí mismo mientras buscaba por esa casa que era sólo iluminada por una vela, o mejor dicho representación de una. Encontró un catalejo y eso podía ser de utilidad, pero fuera de ello nada, chasqueó la lengua, revisaría en unas de las otras casas.
Caminó hacia la ventana, se apoyó en la pared mirando apenas sobre la orilla para asegurarse de que aún no hubiera llegado nadie allí, cuando estuvo seguro salió, y pasó a ir rápido hacia la otra casa donde giró la perrilla de la puerta. Notando el patrón que utilizaban buscó dentro de esa casa que estaba más oscura, sólo recibiendo la luz de afuera por lo cual era más difícil e inevitable hacer ruido.
Se detuvo de pronto al escuchar unas voces, buscó esconderse tras uno de los mueble viendo que alguien entraba con una tenue luz, escuchando sus conversaciones, viendo que eran dos nobles que buscaban esconderse. Perfecto, pensó, tanteando ese mueble por si había un algo que ayudara a distraerlo mientras salía para asaltarlos. Al sentir algo lo tomó, y acercándolo a sus ojos se dio cuenta de qué era, sonrió, viendo que se trataba de un arma, así que saliendo le disparó a ambos nobles, matándolos, y pasando a su lado por sus coronas. Salió un poco confiando, y no se dio cuenta del pirata que estaba allí por lo cual terminó siendo perseguido por este, buscando encontrar un punto de protección que le sirviera de escudo para atacarlo.


Dentro del terreno boscoso encontró una pequeña cabaña, ingresó a esta en busca de algo que pudiera servirle. Sobre la mesa encontró una lámpara de gas. Entendía que aquel ítem le daba ventaja y desventaja, pues le permitiría moverse en la oscuridad con mayor agilidad al poder distinguir bien el camino, pero a la vez la luz podría atraer indeseados.
Salió de aquella cabaña, y luego de andar un rato dio nuevamente con el agua. Sobre esta dormían navíos deteriorados, una representación perfecta de un cementerio de barcos. Su pie chocó contra algo, era una botella que en su interior tenía una llave y una nota. Guardó la llave en un bolsillo y leyó. “Llave de la cabina del barco pesquero”, estaba escrito en el papel. Entonces percibió que no estaba solo y se puso a la defensiva. Creyó que sería un pirata, pero resultó ser la sirena guía.

–Como administradora de este juego, debo darle las gracias a usted y a su compañero por hacer de esta partida tan especial-, expresó a Masamune su sincera gratitud, pues aquella escena que habían armado al inicio la había divertido. -¡Felicidades!, usted es el primero en encontrarme y obtener un mapa de la isla-, agregó haciendo entrega del plano.

Masamune lo aceptó, y entonces tuvo una idea. La guía podría ser una aliada útil, un arma secreta para deshacerse de algunos piratas. Dejó la lámpara sobre la arena y se acercó a esta. – Debe aburrirse simplemente entregando mapas, ¿no quiere divertirse un poco más?-, dijo sosteniendo los hombros de la dama por detrás causando un efecto sorpresa. -Las sirenas encantan a los hombres, pero me pregunto si un hombre puede encantar a una sirena.– Con sus dedos acarició la piel de su presa. –Está fría, yo podría hacerla entrar en calor… ¿Qué le parece si le asigno una nueva misión?-, dijo y acto seguido la volteó para verla de frente. -Encontré esta llave, quiero que encierre jugadores para mí. Creo que es un papel más digno para una sirena, un ser que hipnotiza a los humanos con sus encantos para llevarlos a la destrucción. Les dirá que tiene un ítem especial para ellos, y aquellos confiados que crean en usted terminaran encerrados.

-Esperaba una propuesta más interesante, por un momento pensé que dejaría de ser un “pez gato”-, dijo la sirena moviendo sus orejas felinas. -Entonces pretende usarme como una trampa… Bien, no todos los días se me presenta la oportunidad de participar en el juego más que como presentadora y entrega mapas, y además servir al famoso Capitán Dragón, soy su admiradora…-, dijo la sirena arrojando los mapas al mar y tomando bajo su poder la llave. Eso convertía a Masamune en el único poseedor de un mapa. -… Pero me dejará tomarme una foto con usted cuando acabe el juego, y la autografiará.-, agregó.


Tonto pirata que lo estaba persiguiendo, y al parecer no era una simple persona, se movía demasiado bien para su gusto, realmente tenía ganas de atraparlo como fuera, debía de deshacerse de él rápido. Dio vuelta entre lo que serían calles y se escondió tras unos grandes barriles, suspiró, empezaba a sentirse tedioso.
Miró un poco notando que lo buscaba por alrededor, bueno, cuando se volteara podía matarlo, y ya… Aunque al ver su rostro mejor a contra luz de las lámparas notó por fin quien era, si no se equivocaba se trataba de un actor de películas de acción o al menos eso recordaba.
¿Qué es esto?, se cuestionó al notar algo brilloso detrás del barril moviéndolo, pero, eso mismo causó que hiciera ruido y el pirata lo ubicara, eso había sido molesto, pero tal vez no tanto, aunque curiosos lugares donde escondían esos ítems.
-Atrapado- Escuchó la voz de ese pirata cuando se acercó a donde estaba, y él tuvo que apoyar su mano en el suelo para poder atacarlo con su nueva adquisición dándole en el nivel del corazón. -No lo creo.-, Sonrió al notar la marca que quedaba en la ropa por el toque de la punta de la espada, curiosa esta, al parecer tenía una especie de tinte especial para que al contacto se hiciera notar como sangre, ahora tenía dos formas de defensa.
Se levantó con cuidado antes de escuchar un ruido a su espalda, y jaló a su “cadáver” de defensa, viendo como este era herido por segunda vez, lo cual parecía gracioso. Y pudo notar que su atacante se trataba de otro pirata, así que no buscó huir como la última vez, tenía un escudo humano, así que haciendo gala de la cercanía de este pudo disparar hacia el otro.
La verdad es que no esperó esa suerte, les quitó los ítems que tenían aunque nada que le sirviera, bueno, uno tenía una llave, se la quedó, podía servirle más adelante tal vez, y decidió irse de allí.


Dejó aquel cementerio de barcos, no sin antes pasar a recoger el ítem que se encontraba en la cabina del barco pesquero, una pistola en funda. Lo sujetó a su cintura y continuó avanzando.

No se había percatado de que una pirata y una princesa convertida en prisionera habían presenciado aquel encuentro suyo con la sirena, escondidas detrás de unas rocas. La primera quería atacar a Masamune, pero aún no conseguía un arma para marcarlo y sacarlo del juego, así que tomaron un camino diferente al del actor que ya estaba armado.

Unos minutos después, las dos jóvenes encontraron un rifle y no solamente eso, vieron a la distancia a Engel deshaciéndose de unos rivales. –¿Puedo pedirte un favor como amigas que somos?, quiero vengarme de esa persona que me rebajó frente a mi ídolo.-, dijo la descoronada, quien se había encontrado con la pareja en el palacio de las muñecas. –Preparémosle una emboscada. No puedo asegurar que funcione, pero es posible considerando los celos que demostró antes. Ve al bar de los piratas, el sitio donde estos permanecen en tregua temporal, y comunícales a aquellos que allí estén reunidos sobre la trampa de la sirena. Utiliza el ítem del pacto temporal que encontraste para que se vuelvan tus aliados y diles que el panda estará pronto en el cementerio de barcos. Yo intentaré que el panda vaya hasta allí a comprobar si su esposo realmente le está siendo infiel, si cae irá directo a la boca del lobo. Y si no va, de seguro sufrirá pensando en la traición de su esposo, incluso podrían romper la relación y eso me hará feliz.

La pirata se fue dispuesta a seguir el plan, mientras la otra de pronto se plantó frente a Engel. –Volvemos a encontrarnos. Oh, no te alarmes, yo quedé fuera del juego, no puedo hacerte nada, ni tengo corona para ti. Estoy aquí por otro asunto. Recién estuve en el cementerio de barcos, podrás encontrarlo si vas por allí derecho-, dijo señalando un camino. –Sé que no te agradé cuando nos encontramos en la tarde, pero quiero que sepas que después de lo que vi no te guardo resentimiento, te tengo lástima y quiero abrirte los ojos. ¿Crees que tu esposo está buscándote en este momento?, pues debo decirte que te equivocas. Él está revolcándose con la sensual sirenita guía en la cabina de un barco que allí se encuentra.-, dijo sacando de su bolsillo una cámara, dándole reproducir a un video donde se veía a Masamune junto a Marina, cortado en el momento más conveniente para la jugada de la princesa derrocada.
Las imágenes mostraban a Masamune sosteniendo a la guía por los hombros, y el audio dejaba escuchar un fragmento de lo que el actor había expresado. “-Las sirenas encantan a los hombres, pero me pregunto si un hombre puede encantar a una sirena. Está fría, yo podría hacerla entrar en calor…”


Estaba dispuesto a marcharse de ese punto, pues no pensaba que hubiera más cosas interesante allí, era mejor continuar en busca de más presas, y sobre todo de un perfecto escondiste mientras pasaba el tiempo. Volteó con arma en mano al escuchar un ruido, viendo a esa mujer enfrente de él, notando lo obvio que fue marcado por la voz de esa persona. Era mejor continuar, ya que no tenía ningún asunto con ella, dio un par de pasos antes de detenerse, y mirarla cuando marcó aquella información, vio lo que le enseñaba notando ese video.
Le arrebató la máquina mirando mejor donde quedó detenida la última escena, grabó demasiado bien en su mente a aquella mujer antes de romper la cámara y miró a la intrusa informante. -Ah, ya te recuerdo, eres la basura que trató de irse con el…-, Sonrió. -Ya veo, como tú no le provocaste nada ahora deseas que yo rivalice con esa otra basura.- Chasqueó la lengua. -Me temo que no tengo ese interés, esos juegos infantiles no son lo mío, como bien dije él no es nada sin mi, así que puede hacer lo que le plazca, eso sólo lo vuelve una mierda como todos los demás.-, Acarició sus cabellos platinados dejando ver un poco su ojo donde se reflejaba su nombre. -Así que si quieres también tenerlo entre tu pierna ve ahora que esa puta lo está calentando o nunca pasará.-
Sólo se dio la vuelta continuando su camino, no tenía interés en ese idiota, era mejor que se pudriera en el fono de océano, aunque le rabiaba que hiciera cosas sin su permiso, un juguete no debía de moverse por cuenta propia. Tortured se sentía arder quemando todo a su paso, era como si cada huella que dejara empezara a nacer pasto pero no uno verdoso, era rojo vivo que empezaba a provocar un rastro oscuro.


Estaba desplazándose por el pueblo, cuando de pronto sintió un ardor en su ojo derecho, un dolor tan intenso como aquel que había sentido al ser atacado por el filoso cristal que lo había dejado ciego. Ingresó a una casa, esperando que aquel fastidioso pinchazo se calmara pronto. Desprendió el parche dejándolo al descubierto. Se sentó en un rincón para descansar por un momento, preguntándose que habría provocado que su ojo inútil se irritara de esa forma. No tenía tiempo que perder, debía retomar el juego. No, para él no era un simple juego, era una importante batalla que debía ganar si quería retener a Engel a su lado.
Su prometida era el centro de sus pensamientos, pero de pronto la imagen de un hombre de cabellos dorados apareció en su mente. Un calabozo, detrás de las rejas un prisionero que sentía como desconocido pero a la vez familiar. Saltó un escenario distinto, un dormitorio, donde se encontraba amarrado en la cama aquel virgen de dorados apéndices felinos y cuerpo desnudo con numerosas cicatrices. ¿Quién… quién es él?, se preguntó desconcertado. Sintió un fuerte dolor de cabeza y cubrió su ojo sano con la mano al sentir la luz de la lámpara como una molestia. Fue entonces cuando su ojo derecho vio, pero no el cuarto en el que se encontraba, sino la entrada de un castillo entre una cortina de hilos platinados. Apartó la mano y aquella imagen se desvaneció, volviéndole a mostrar su ojo izquierdo al descubierto el interior de aquella pequeña casa que había elegido como refugio.

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2 respuestas a Singing Across The Seven Seas

  1. Suan dijo:

    Ajam xD hacen plan en mi contra jajajaja na xD!!! Sigo con que parece pasar de todo en este tranquilo juego que inicio parte de la atracción del parque xD

    Bueno esos son los buenos momentos de calidad de familia creo xD!!!!

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